De huevos, cenotes e historia: Motul de Carrillo Puerto

A unos 40 kilómetros de Mérida se encuentra el municipio de Motul de Carrillo Puerto, población que ha crecido de manera importante en los últimos años gracias a su desarrollo económico. Es un lugar a donde se puede llegar un domingo por la mañana en compañía de la familia y pasar el día recorriendo sus atractivos.

Palacio municipal de Motul

La primera sugerencia es aguantarse el desayuno al salir de casa, ya que Motul es ampliamente reconocido por una receta original. Quienes no conocen Motul, seguro han tenido oportunidad de pedir por su nombre un platillo típico de cualquier menú de desayuno: los Huevos motuleños. Así que la mejor recomendación es llegar con el estómago dispuesto a probar el platillo que ha trascendido las fronteras de este histórico municipio.

Huevos motuleños

Jamón, chícharos, un poco de frijol y unas tortillas fritas con el huevo encima son algunos de los ingredientes que forman parte de este platillo que saciará el apetito matutino más voraz. Se comen particularmente muy ricos en la planta alta del mercado principal, donde prácticamente todos los puestos de comida ofrecen en su menú el mismo platillo. Pero también se pueden pedir otras opciones como el relleno negro, tortas de asado y, por supuesto, cochinita pibil. Sin embargo, la recomendación no es para llegar hasta Motul y saltarse los huevos motuleños, por el contrario, no hay mesa en la que más de la mitad de los comensales no tenga un generoso plato de huevos motuleños.

Motul de Carrillo Puerto forma parte de la ruta Flamingo, una de las ocho rutas turísticas que el gobierno estatal ha trazado para invitar a propios y extraños (yucatecos y turistas, nacionales o extranjeros) a recorrer los diversos atractivos que tiene la región. Estas rutas también se extienden más allá de las fronteras del estado de Yucatán: comprende toda la Península de Yucatán, desde Campeche hasta Quintana Roo en ambos sentidos. Una sola ruta podría recorrerse en un día entero, pero no necesariamente se conocerán todos los atractivos en una escapada ya que cada destino puede aguardar muchas sorpresas y, al final del día, uno habrá sentido que no terminó la ruta y deberá retomarla para otro fin de semana. Solo la estadía en Motul ocupa un mínimo de cinco horas. El desayuno es apenas el comienzo.

Sin necesidad de tomar el auto para trasladarse al siguiente punto, basta cruzar el parque para ir al templo y ex convento dedicado a San Juan Bautista, un magnífico convento franciscano construido entre 1567 y 1588; conserva un diseño muy particular: un patio interior cuadrangular con arcos de medio punto, salones amplios y algunas pinturas coloniales que se resisten a desaparecer y que están trazadas como frescos en sus centenarias paredes. Un ejemplo muy similar a este diseño arquitectónico es el ex convento de La Mejorada, en el centro histórico de Mérida. Sus instalaciones alojan hoy en día a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Ex convento San Juan Bautista

El interior de la iglesia es sobrio, sin grandes ornamentos ni estructuras rebuscadas pese a que fue construida sobre los restos de la antigua ciudad maya que fue habitada por los descendientes de Zac Mutul, sacerdote maya al que se considera su fundador.

Se pueden recorrer los pasillos interiores y subir al segundo nivel, donde aguardan los restos de unos interesantes frescos que sobreviven al tiempo y las múltiples capas de pintura que se han aplicado; es posible que las desnudas paredes hayan tenido diversos pasajes religiosos pintados con las manos de los mayas, principal mano de obra que reclutaban los españoles para la construcción de los edificios que forman parte del cuadro histórico de esta ciudad.

El siguiente destino que uno debe visitar es el museo biblioteca Felipe Carrillo Puerto.

Biblioteca museo Felipe Carrillo Puerto

Todas las ciudades de este país tienen una gran historia qué contar; Motul no es la excepción, y si el platillo por excelencia ha trascendido sus fronteras, los logros de uno de sus hijos ha trascendido el tiempo y sigue beneficiando a generaciones enteras.

Felipe Carrillo Puerto fue uno de los políticos de mayor trascendencia en el siglo XIX, indiscutido defensor de los indígenas, fundador de la que hoy es la Universidad Autónoma de Yucatán y uno de los socialistas más admirados incluso por sus adversarios, la ciudad de Motul de Carrillo Puerto es cuna de dicho prócer y le rinde homenaje en avenidas, centros educativos y toda clase de preseas. El pequeño museo fue su hogar y hoy alberga algunas de sus pertenencias así como documentos históricos que hablan de su vida, su aportación, su muerte y su trascendencia.

Es de recomendar este museo porque la visita de los yucatecos y los extranjeros debe servir para animar a las autoridades a mejorar sus condiciones, promover las acciones que realizó en vida y que aún son vigentes en muchas leyes e instituciones que, en su momento, eran audaces y modernas.

A pesar de su violenta muerte, su familia continuó con muchos proyectos como la lucha por los derechos de la mujer y una mayor participación en la vida política de la sociedad, así como proyectos que impulsaban obras sociales para combatir el rezago económico de los indígenas y un impulso a la educación para erradicar el analfabetismo, lucha permanente que aún los gobiernos más actuales no han podido culminar.

Monumento a Felipe Carrillo Puerto

Si para cuando hayan subido y bajado las escaleras de la iglesia y andado un poco por los alrededores del parque el desayuno ya bajó un poco, entonces pueden tomar una calesa y dirigirse al siguiente destino.

El cenote Sambulá se encuentra casi a la salida de la ciudad y forma parte de un centro recreativo que ofrece espacios a artesanos locales para dar a conocer sus trabajos. Si bien tiene un amplio jardín, los visitantes llegan por su principal atractivo: el cenote.

Cenote Sambulá

El centro recreativo es un espacio administrado por el ayuntamiento local y si bien cobra una cuota módica por el acceso al cenote, vale la pena haber llegado hasta aquí para refrescarse en las cristalinas aguas que se encuentran a poco menos de cinco metros bajo el suelo.

Las instalaciones son seguras y bien iluminadas, aunque conserva un misticismo más próximo a sus condiciones naturales para que uno no olvide que este espacio es producto de miles de años de trabajo hecho por la naturaleza. Se puede nadar con precaución y en promedio mide entre 1 metro a los ocho de profundidad.

Este último lugar no es para desaprovecharlo: mientras que en el exterior la temperatura ya debe sobrepasar los 35 grados, el agua fresca es suficiente para estar remojados tanto tiempo como se desee, por lo que no hay prisa por salir de aquí.

Con el cenote se habrá acabado la visita a Motul, pero si uno desea tener más aventura, no hay que olvidar que apenas forma parte de una ruta que incluye manglares, flamencos, mar y más naturaleza, por lo que aún quedarán algunas cuantas horas para recorrer la ruta y regresar a casa con muchas historias por contar.