Tacoh: El lugar de la preciosa navaja de pedernal (III)

Tacoh sin descubrir

En los 3 kilómetros cuadrados del lugar se pueden apreciar montículos de hierba y arbustos que, para cualquier persona sin información previa, podría no significar algo importante. En esta zona de Campeche hay muchas planicies rodeadas por altos cerros; algunas de estas zonas son de cultivo intensivo. Por ello es muy fácil ver, en medio de una planicie, pequeños montículos de hierba. En el caso de Tacoh, estos montículos corresponden a estructuras de una ciudad que debió albergar aproximadamente a unos 1,500 habitantes. Aún quedan edificios emblemáticos enterrados bajo el peso de su propia historia. Pero don Rafael señala que muchos de estos edificios han quedado en predios privados. Hace algunos años estos terrenos aún eran ejidales y el gobierno podía disponer de ellos si era necesario; hoy la dificultad es mayor.

Tacoh sin descubrir 2

El ganado pasta a lo lejos y encima de uno que otro cuyo; lejanos e inciertos se ven también los días en que podamos admirar una zona arqueológica más. Uno podría pensar que los propietarios de estos predios se han de sentir afortunados al ser custodios de un poco de historia; pero he llegado a pensar que más bien han de creer que tienen el control para negociar fuertes sumas de dinero a cambio de entregar un terreno con historia. Y eso si es que queda algo, pues en todos estos años de abandono el saqueo no se ha hecho esperar: desde las sascaberas que han extraído piedras para hacer polvo de construcción, hasta los saqueadores de material precioso como máscaras de jade, figuras de barro, jarrones y piezas de oro de los entierros sagrados. Es inevitable pensar: ¿aún podría hallarse un pergamino que nos explique a detalle el pensamiento maya, o ya todo está perdido?

Detalle estructura 2

Tacoh apenas está revelando sus secretos. Mientras se sigue trabajando en el área, aquellas que ya están habilitadas muestran, como en casi todas las zonas arqueológicas, ese encanto que solo el misterio y la imaginación pueden traer a nuestra mente. ¿Qué eventos se desarrollaron en estas explanadas? ¿Cómo era la vida de esa civilización? ¿Qué pensaban, qué hacían, de qué hablaban?

Cada puerta, cada ventana, cada rincón, es una invitación a usar esa imaginación que la tecnología poco a poco nos va apagando. Es interesante estar un tiempo aquí, desconectado prácticamente de los celulares. Si no pueden estar un minuto sin su celular, mejor no vayan. Honestamente no veo sentido manejar una hora con cuarenta minutos desde Campeche, o casi tres horas desde Mérida, para llegar aquí y hacer corajes porque no hay señal.

Tacoh: Detalles

Conforme avanza el proceso de rescate de la zona, se observa en los alrededores diversas piezas que se van clasificando. Las más llamativas son unas que tienen forma de calzado. Don Rafael comenta que les denominan las “botas”, ya que en cierta forma parecieran ser precisamente unos calzados de piedra pero que tienen un uso práctico que le da una enorme importancia al desarrollo de la arquitectura prehispánica. Dichos elementos son la base del llamado arco falso.

Tacoh: Detalle arco falso

Pareciera ser poca cosa, pero construir elementos arquitectónicos en una época tan lejana a nuestro raciocinio debiera sorprendernos más. Muchos vestigios arquitectónicos permanecen de pie e íntegras gracias a ese desarrollo tecnológico en la edificación de dichas estructuras. Quizás levantar paredes pareciera ser fácil; sostener un techo, tiene que ser obra de genios, y los mayas fueron unos maestros de la arquitectura.

Tacoh: Detalle arco falso

No todo está perdido en este sitio ni en muchos otros. Pese al olvido oficial, la “falta de presupuesto”, los pleitos partidistas y muchas otras historias truculentas que dan náuseas por el gran daño que se le hace a nuestro patrimonio, existe un interés genuino en personas como don Rafael. Yo apenas puedo contribuir con estas palabras, pero los custodios que dan la cara todos los días hacen un verdadero trabajo que debería ser reconocido de una mejor manera. Mi aportación -insignificante, lo sé-, es ésta. Si tuviste el valor de leerme hasta aquí, solo puedo invitarte a que valores más tu historia. Visita un museo, compra una revista de historia de México o de arqueología; ve a tomarte fotos con tu celular en lo alto de una pirámide en una zona arqueológica (y lee los cuadros informativos)… mínimo, compra una auténtica artesanía –sin regatear– y regálala o ponla en un lugar privilegiado en casa. México es grande como cualquier país, pero más grande es si valoramos lo nuestro.

Tacoh: Detalle Estructura 2Previos: Tacoh (I) – Tacoh (II)

 

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