Maní: punto de encuentro (III)

Maní tiene otros encantos y razones para visitar. Además del convento, existen otras capillas católicas erigidas durante los siglos XVI y XVIII distribuidas en los antiguos barrios de esta comunidad y que han sido restauradas recientemente. Santa Lucía, Candelaria, San Juan, San Isidro, San José y Santiago son los barrios actuales. La arquitectura es muy sencilla, pero se pueden recorrer en menos de una hora en bicicleta sin salir del pueblo.

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Cerca del convento se encuentra el cenote de Cabachén. Los cenotes son cavidades subterráneas que permiten el acceso al agua, ya que en Yucatán no hay ríos o lagunas superficiales. Los cenotes sin embargo están conectados, formando ríos subterráneos que atraviesan prácticamente todo el subsuelo peninsular.

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El acceso a este cenote se hace por un camino que ha sido elaborado para su fácil acceso, y es en realidad un pozo cuya boca está exactamente encima del ojo de agua. Uno puede permanecer varios minutos aquí disfrutando una fresca humedad si en la superficie ya pasa el medio día; sobre el típico calor de la región, Landa afirmaba en su Relación: “Que esta tierra es muy caliente y el sol quema mucho aunque no faltan aires frescos como brisa o solano que allí reina mucho, y por las tardes la virazón de la mar“.

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Fue en esta cueva donde se refugiaron algunos mayas con sus ídolos y otros artículos de sus ceremonias. Advertido Landa de estos ídolos y de los mayas que los poseían, los sacó de la cueva, los llevó a la plaza pública y después de torturarlos para que denunciaran a otros mayas en posesión de ídolos, mandó apresar a todos los sacerdotes que aún andaban por ahí para excomulgarlos, azotarlos y quemar sus pertenencias. A un costado de la bajada al cenote se puede observar una cavidad que, según los vecinos, es una cueva que se conecta con otros pozos cercanos.

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Frente al parque que tiene la boca del pozo con acceso al agua se encuentra un parador turístico donde se pueden adquirir prendas bordadas por mujeres artesanas. En varias calles de Maní hay casas que exhiben a sus puertas algunas prendas que acostumbran tejer. Es el típico hipil yucateco, rico en textura y color, la prenda por excelencia de la mujer.aspecto-color-bordados

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Como Maní se encuentra apenas a 1 hora de Mérida, muchas familias se escapan a este municipio únicamente para deleitarse con un rico plato típico yucateco. Aquí está el restaurante más famoso que logró su reconocimiento gracias al Poc Chuc, o por lo menos ésa es la razón por la que muchos recomiendan ir directamente al grano… o mejor sea dicho, directamente al plato.

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Confieso que no soy un ávido consumidor de la carne de puerco, pero el Poc Chuc debilita mis más fuertes convicciones. Viene acompañado por unas deliciosas tortillas de maíz hechas a mano, una taza de frijol cabax y se puede acompañar por un refrescante vaso de chaya fresca. Y de postre, nada menos que un plato de papaya dulce con rayadura de queso de bola. El solo recordar este platillo me ha despertado el apetito y me ha hecho pensar en regresar, si no por repetir, al menos por pedir otra opción que sin duda alguna será igual de sabrosa.

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Aunque Maní es un municipio pequeño, tiene un gran tesoro que, como las pinturas del interior del convento, apenas es visible porque se está borrando con el tiempo.

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