Cuzamá: naturaleza e historia (III)

cuzama 2 iglesia virgen de la concepcionAl pasar las dos primeras comisarías (Eknakán primero, después Nohchakán) se llega a la cabecera municipal, es decir, la ciudad en la que están los poderes municipales. Antes se ha recorrido la historia a través de su iglesia particular y de dos ex haciendas que dan nombre a las respectivas comunidades. La última comisaría, Chunkanán, se encuentra a escaso kilómetro y medio. Se llega a esta comisaría pasando al frente de la iglesia principal, ahí donde esté el parque y el Palacio municipal.

cuzama 9 hacienda chunkanan

Chunkanán también fue una hacienda henequenera. Sus vestigios arquitectónicos están a la vista: la casa principal, la chimenea, alguna máquina olvidada y un antiguo secadero que aún conserva las estructuras donde se acomodaba el henequén una vez que salían las tiras de fibra para poner a secar. Sus habitantes viven en una cápsula de tiempo, como si nada hubiera cambiado: sus calles silenciosas son atravesadas por las vías de los trucks, carros hechos de madera y ruedas de acero tiradas por mulas llevando las pencas cortadas o bien, los gruesos fajos de cordel listos para encordar en una sola tira. Prácticamente no hay una sola casa que no tenga uno de estos trucks listos para colocar en la vía y adentrarse al monte para traer las pencas recién cortadas, aunque de hecho ya no son aquellas planchas de madera para el trabajo duro, sino carros adaptados para transportar hasta ocho personas. Ahora cumplen una función de transporte de turistas, quienes llegan atraídos por la promesa de descubrir ojos de agua cristalina ocultos bajo la rocosa tierra de la región.

cuzama 3 hacienda chunkanan

La Península de Yucatán no tiene ríos, ni lagos o lagunas de agua dulce superficiales. En Quintana Roo existen lagunas y al sur de Campeche existen los primeros ríos que riegan el suelo del país. Lo anterior no quiere decir que la región sea un desierto; la densa selva baja de Yucatán dista mucho de padecer de la falta de agua, pese a que las lluvias cumplen un ciclo muy marcado que se repite entre mayo y septiembre, y sin embargo no son meses de lluvia continua pues pueden pasar semanas antes que caiga el primer aguacero de la temporada. Los ríos, lagos y lagunas están justo bajo nuestros pies. El agua abunda, tanto, que basta cavar un pozo para hallar agua, por lo regular, a menos de 10 metros de profundidad. Pero en algunos casos el acceso al precioso líquido se da por formaciones naturales que dejan ver la riqueza hídrica de la región. Para los mayas, saber de la existencia de uno de estos ojos de agua significaba la oportunidad para establecerse y formar núcleos poblacionales que permitieran su expansión. Pero también estaban conscientes de la dificultad de disponer de dicho recurso, por ello, el acceso al agua tenía un gran misticismo que se justificaba a través de sus diversas ceremonias para adorar a sus dioses. En algunos casos, únicamente los sacerdotes tenían conocimiento de la ubicación exacta de dichos accesos al agua dulce, prohibiendo a la población en general que se acercaran. Estas formaciones naturales se les conoce como cenotes, proveniente del maya dzonot. Como formaciones naturales, son entornos que no pueden recibir mucha modificación ya que peligrarían en dos sentidos: por un lado, se pierde su riqueza natural -son formaciones con millones de años de lento trabajo- e incluso se puede afectar su integridad física, y por el otro, se pone en riesgo la integridad de los visitantes. Se recomienda visitarlos en compañía de los guías autorizados para evitar accidentes.

cuzama cenote I-B santa cruz interior

La industria del henequén en Cuzamá parece haber desaparecido por completo, pero otra industria mantiene con vida a este municipio: el turismo. Quienes disfrutan de la naturaleza y sus maravillas, ubican a Cuzamá como la región que custodia una serie de cenotes que combinan naturaleza, diversión e historia. Para poder conocer estos cenotes, los herederos del henequén tuvieron que aprender un nuevo oficio: ser guías de turistas.

cuzama-truck

Actualmente están agrupados en dos comitivas, ambas son independientes y cada una tiene una ruta que incluye a tres cenotes. Es importante saber esto, ya que desde que se entra a Eknakán le abordarán, en el primer tope, jóvenes a bordo de motocicletas o bicicletas para ganar al visitante y llevarle a su agrupación.

cuzama cenote I-A santa cruz interiorEstos cenotes, como se ha mencionado antes, se encuentran en la ex hacienda, hoy comisaría de Chunkanán. Antes de llegar a la hacienda se va a pasar el acceso a la primera comitiva; si se sigue derecho, se llegará hasta la hacienda propiamente y ahí se encuentra la segunda comitiva.

Solo hay una forma de llegar a los cenotes, y ésa es con ayuda del truck. Tiene un costo de $400.00 pesos y pueden ir hasta 6 personas aunque es más cómodo que vayan solo 4 ya que el carro está adaptado para este número de personas; se incluye al guía, chalecos salvavidas y visores. No tiene límite de tiempo, pero se recomienda llegar entre las 10:00 am y las 12:00 im para poder estar al menos una hora y media en cada cenote, ya que al oscurecer se termina el recorrido. Los cenotes más recomendables para comenzar el recorrido son los de Santa Cruz y Dzapakal.

El cenote Santa Cruz es una cueva amplia en la que se pueden ver las formaciones calcáreas que se forman con la filtración de agua; estalactitas y estalagmitas son la constante en todos los cenotes. Mirar la bóveda lleva a la imaginación a encontrar figuras caprichosas y a maravillarse con estas formaciones que llevan miles de años en constante crecimiento. Al fondo se encuentra el ojo de agua, transparente y calmo, invitando al visitante a nadar unos minutos. La mayor precaución que se debe tener es la de fijarse en dónde pisar, ya que la humedad es también la constante y vuelve resbaladizos los caminos.

cuzama cenote II-B dzapakal interior

El cenote Dzapakal es más complicado: se accede por un hoyo estrecho y se debe tener mucho cuidado de no golpearse la cabeza con la punta de las gruesas estalactitas. El espacio en el interior es reducido, apenas caben tres personas de pie en una base de concreto que se elaboró precisamente para facilitar la estancia, ya que sin dicha base no habría espacio para descansar. La profundidad en este ojo de agua es de unos doce metros aproximadamente. Debido a que no hay luz natural, los guías encienden un foco mientras haya gente nadando, pero apenas es suficiente para iluminar el espacio, por lo que quienes sufren de claustrofobia deberán evitar bajar para no caer en pánico.

cuzama cenote III-B chelentun interior

El más impresionante de este primer grupo de cenotes, es el Chelentún. Se accede por una angosta escalera de peldaños altos, así que es posible que se sienta algo de vértigo; ver el cenote desde el mirador invita a bajar por obligación. Sus aguas son cristalinas, de un azul intenso y una temperatura agradable; tiene una profundidad de aproximadamente 20 metros. Aquí se puede permanecer remojado el tiempo que se quiera y bien vale la pena llegar hasta aquí. El recorrido en truck, por cierto, no es muy cómodo, pero es parte de la diversión, no le pida a su guía que mejoren los carros.

La segunda comitiva tiene los siguientes tres cenotes: Bolon Chojol y Chacsinicché, además de una gruta muy interesante: Chan Ucil. También incluye chalecos salvavidas y a su guía pero el recorrido es más largo por la distancia entre cenotes, por lo que se recomienda tratar de comenzar entre las 10 de la mañana y antes del medio día.

cuzama segunda comitiva

El recorrido comienza con la visita a la gruta Chan Ucil, que significa “Chico bueno”. Sus adaptaciones son, básicamente, una escalera de madera y una cuerda en su interior para asirse. Se accede a ella por un agujero situado entre las raíces de un gran árbol. Uno bien podría decir que del árbol salen aluxes, esos pequeños duendes encargados de cuidar la milpa del campesino pero no, aquí entran y salen personas buscando más aventura.

cuzama cenote IV-A gruta chan ucil exterior

La experiencia es fenomenal: esta gruta es un salón de estalactitas y estalagmitas por doquier. Algunas se han prolongado tanto que forman lo que se llama un estalactato, una columna natural formada por la lenta acumulación de calcio proveniente de la filtración de agua.

cuzama cenote IV-E gruta chan ucil interior

Existe un pequeño río de agua en el que se puede nadar y la experiencia también es impresionante. No espere condiciones idóneas: no hay iluminación artificial más allá de la lámpara de mano del guía, por lo que hay que ser pacientes y tratar de no entrar en pánico. El piso es muy resbaladizo y lleno de estalagmitas, muchas de ellas con puntas redondeadas por lo que es muy fácil resbalarse si se pisa una.

cuzama recorrido truck I

El siguiente cenote se encuentra a unos diez minutos aproximadamente. En el camino se puede ver la selva en su estado salvaje; una vez más, el recorrido habrá valido la pena, ya que el cenote Bolon Chojol es todo un tesoro, una auténtica gema de aguas azules y cristalinas. Bolon Chojol significa “Nueve agujeros de ratón”, y uno puede entender la razón: en un radio de cien metros aproximadamente, existen diversos hoyos en el piso que permiten ver un poco el interior del cenote. En uno de estos agujeros se puede bajar y contemplar, desde un nicho, el interior del cenote.

La entrada principal es apenas la boca de un pozo, pero la recompensa de bajar por aquí es grata al final: una vez más, la naturaleza nos obsequia un impresionante ojo de agua dulce bajo un domo de piedra caliza. En algún momento de su historia se desplomó una parte del techo, dejando al centro una especie de pirámide que casi toca la superficie, sin embargo la óptica nos juega una broma. Pareciera ser poco profundo, pero el cerro de escombros comienza a 35 metros de profundidad; la punta está a escasos seis metros por debajo de la superficie y pareciera que uno pudiera ponerse de puntillas en la cúspide.

cuzama cenote V-C bolon chojol interior

Desde la base de concreto que se elaboró para albergar de forma segura a sus visitantes se pueden lanzar al agua los más entusiastas de los clavados. Es una experiencia única.

cuzama cenote VI-A chacsinicche interior

El último cenote, Chacsinicché, no es menos impresionante. Significa “Hormiga roja de madera”, y es inevitable preguntar porqué. La respuesta es obvia al mirar al piso: como un regimiento de soldados, grandes hormigas de color rojo marchan en extensas filas que salen por entre las raíces de los árboles y se refugian en agujeros cavados en el piso o entre las raíces de otro árbol. En temporada de lluvias las hormigas salen del subsuelo y tapizan la zona como una alfombra natural.

cuzama cenote VI-C chacsinicche interior

Los buzos han explorado desde hace años este cenote: casi al fondo, ubicado a 25 metros, hay cavernas que forman los ríos subterráneos de la Península; se sabe que muchos cenotes están conectados entre sí y algunos tienen salidas a varios metros de distancia. A Chacsinicché no se le conoce aún salida: incluso con reservas de oxígeno, los buzos han nadado hasta 40 minutos sin llegar a encontrar la conexión más cercana a otro cenote. Sin duda alguna la hay y se descubrirá hasta que el hombre pueda aguantar tanto la respiración como una un pez.

cuzama recorrido truck II

El regreso es gratificante. Quizás cansados pero extasiados por el recorrido, bien vale la pena terminar con la panza llena. En la ex hacienda, al principio de la ruta, hay un restaurante muy agradable donde se puede solicitar lo más exquisito de la cocina yucateca a precios muy accesibles. Una orden de panuchos y una cerveza bien fría, acompañado de un riquísimo frijol y una crema de chile habanero pueden cerrar con broche de oro un agotador recorrido. Cuzamá ofrece esta combinación de historia y naturaleza en una visita de un fin de semana.

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