Los arcos coloniales de Mérida

Muchas antiguas ciudades alrededor del mundo, estuvieron dentro de un anillo amurallado para mantener a sus habitantes protegidos de agresores o forajidos. Para poder entrar a las ciudades, existían arcos que eran vigilados por guardias que observaban el paso de los comerciantes y extranjeros. Con el tiempo, estas ciudades crecieron y los muros fueron desapareciendo, aunque quizás la tradición de establecer entradas permaneció a tal punto que se construyeron arcos elegantes que marcaban los límites de acceso o de salida.

En la ciudad de Mérida se conservan algunos arcos que fueron construidos durante la época de la colonia, si bien no era una novedad en el mundo recién descubierto por los europeos, ya que muchas ciudades mayas ya contaban con arcos que marcaban la entrada – salida de la ciudad a la que llegaban los peregrinos. Sin embargo, los arcos más antiguos del mundo maya se encuentran en zonas arqueológicas muy bien delimitadas, actualmente más allá de los límites geográficos de la ciudad. Los núcleos poblacionales mayas que existieron en los alrededores de la actual ciudad de Mérida fueron desapareciendo, los vestigios fueron usados hasta que no quedó rastro de los grandes edificios religiosos o políticos de los mayas, y hoy forman parte de muchos cimientos de las casas de los antiguos colonos españoles.

Durante la época colonial, además de la Catedral, iglesias, edificios administrativos y las mansiones de los ciudadanos más notables de la capital yucateca, se construyeron también algunos arcos que marcaban la entrada a esa gran ciudad del sureste. Con el tiempo, muchos de estos arcos desaparecieron y actualmente quedan en pie 3 de ellos. Quizás parezca poca cosa mencionarlos, los vemos a diario y pocas veces nos detenemos a preguntar qué reciente autoridad municipal tuvo la ocurrencia de hacerlos; pero los arcos que actualmente podemos admirar en lo que ahora conocemos como el Centro Histórico de la Ciudad de Mérida, fueron construidos hace más de 300 años y al parecer son los únicos de su tipo que existen en todo México.

Sobre la calle 50 existen dos: el primero, en el cruce de la calle 61 con 50, conocido como el Arco de Dragones, y debe su nombre al Cuartel de los Dragones de Caballería que es el edificio con el cual colinda.

Más adelante, en la esquina de la 63, se encuentra el Arco del puente, conocido así porque antiguamente existía una pequeña estructura a manera de puente que permitía cruzar la calle cuando ésta se inundaba en ocasión de las lluvias; tiene dos pequeños accesos y es el único de los tres que cuenta con dichos corredores.

Finalmente, en el barrio de San Juan, en el cruce de la calle 64 con 69A, se encuentra el Arco de San Juan, que marcaba la salida al Camino Real a Campeche. Anteriormente se le conocía como el Arco de San Cristóbal, ya que en la hornacina se encuentra una imagen tallada en piedra de este santo. Se atribuye la construcción de este arco al ingeniero militar Don Manuel Jorge de Zezera, durante el año 1690, fecha en que se encontraba gobernando el Capitán General Don Juan José de la Bárcena.

A un costado se puede leer una placa grabada en piedra que conmemora la construcción del Camino Real, y dice:

“Año de 1790

Este camino real se debe a la personal asistencia, buen celo y prudente política, con que el gobernador capitán general y teniente de esta provincia el sr don Lucas de Galvez supo animar los estímulos generosos de un pueblo amante al común beneficio propenso a la liberalidad, en cuyo noble recurso alló los fondos de su abertura y construcción.”

Los tres arcos son considerados propiedad de la nación, y hoy lucen muy bien, si bien han pasado también años en que parecieran verdaderos vestigios arquitectónicos a punto del colapso.

Aunque estemos acostumbrados a su común presencia, son estructuras únicas que debemos conservar ya que forman parte de la esencia de esta ciudad, la Mérida colonial que invita a caminar por sus calles históricas a cualquier hora del día.